jueves 22 de abril de 2010

El futuro del libro

¿Papel o soporte informático?. El futuro del libro está en discusión como lo estuvo en su momento el diario, la radio y la televisión. Es evidente que el futuro es Internet, generadora de opinión, información y falacias, pero que asimismo es un formato de comunicación que se va incorporando gradualmente a la literatura con el riesgo de que pueda empobrecerla, según algunas opiniones de escritores de las generaciones de los años setena y ochenta publicadas por el diario español "El País". El olor de las páginas de papel, creo, el esmalte impreso de las letras, creo, nunca morirá.

6 comentarios:

Gabiprog dijo...

Yo creo que el libro electronico ira ganando posiciones, poco a poco, pero la edición impresa seguirá, evidentemente reducida, pero será una opción más para los que gustan del pasar las páginas.

Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Seguramente es inevitable que el libro electrónico acaba imponiéndose. Y el libro impreso quede como "delicatessen", para minorías selectas, gente rara como esta de principios del XXI a la que le gusta el tacto del papel y el pasar de las páginas... con lo incómodo que parece eso, dirán en el futuro.

MentesSueltas dijo...

El papel, pero sin perder verde en nuestro mundo... en fin.

Te abrazo
MentesSueltas

irene dijo...

Ya he opinado algo sobre esto, y sigo diciendo, a pesar de todo, que me gusta tener un libro entre las manos.
Un beso, Frank.

Fernando dijo...

¿Pero no es el mismo el contenido? ¿Es mejor el Cien años de soledad impreso en papel que el inserto en un lector electrónico?
Reconozcámoslo, amantes todos del libro de papel: hay una gran dosis de fetichismo. Cuando recordamos el olor, el tacto, el esmalte impreso (qué buena imagen), etc., es como recordar el vestido de nuestra amante, el perfil de su espalda, el color de sus ojos... pero ahí no está el contenido del amor, por muy bello que sea.
Convivirán ambos soportes, no cabe duda. Y yo me haré bígamo.
Un saludo.

Lucy in the Sky dijo...

Cualquiera sea el formato, lo importante es que siga viva la literatura. Peor sería transformarnos en la sociedad de Fahrenheit 451. ¿O no?