domingo 18 de abril de 2010
El milagroso segundo aliento
Me levanto, son las nueve y media de la mañana, la hora perfecta para despertar un domingo, día de descanso. Preparo el desayuno, pongo la tele para ver el Premio de China de Fórmula 1 para ver como va Fernando Alonso, meto la ropa en la lavadora, enciendo el lavavajillas, paso la aspiradora y me relajo. Por suerte es mi día de descanso, pero todavía tengo que preparar la comida y ponerme en el ordenador para escribir este post. Por suerte, es mi día de descanso, aunque es inevitable que aparezcan los primeros síntomas de fatiga que se pueden evitar con ciertas medidas. La clave es paliar la falta de energía y motivación a causa del esfuerzo físico o del estrés emocional, que pueden desembocar en aburrimiento, falta de sueño o incluso depresión, en el umbral de la enfermedad. La fatiga, percibo, llega también a algunos blogs de amigos y vecinos, sus autores dejan de postear de manera habitual, y sí que se nota. Otros se mudan y crean nuevas bitácoras, aprovechando lo que los corredores de larga media y larga distancia han dado en llamar segundo aliento. Fueron los corredores de 1.500 metros y de la milla (1.609 metros) los primeros en comentar eso del segundo aliento. Pasa algo así como que en las tres cuartas partes de la carrera parece que te vas a caer de bruces, te tiemblan las piernas, te ahogas y te falta aire, sientes que bajas el ritmo de paso que llevabas, pero si puedes aguantar el malestar te llega el milagroso segundo aliento, que también describen los que se dedican al ultramaratón que es una prueba de 100 kilómetros de distancia. Estoy esperando que me llegue el fabuloso segundo aliento. No voy a tirar la toalla.
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2 comentarios:
Por mi parte, te insuflo un pequeño soplo, si de algo te sirve.
Me gusta la expresión segundo aliento, también esa otro de sacar fuerzas de flaqueza
Y llegó el segundo aliento? Abrazos.
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